miércoles, 26 de mayo de 2010

Allí estaba él


La pintura es cortesía de la pintora cubana Tatiana Inguanzo

Allí estaba él.
Escondiendo su alma que sangraba desmedidamente
y riendo por fuera para que nadie leyera su mente.
Alegrando a otros los días abarrotados de melancolía para él,
mendigando estrellas a la luna llena durante la noche.
Yo lo vi en la oscuridad, lo vi sangrar en su ser.
Era una lágrima que se amotinaba en el alma.
Atrapando el cuerpo en la una soledad ambigua.
El era mil palabras en una.
Yo lo vi frente a mí, era mí ser al desnudo.

Allí estaba él.
Mi payaso querido.
Mi propio yo, mi alma en un reflejo, mi eterno amigo.
Mi fiel amante en los sueños de domingo.
Siempre vamos a desembocar al mismo nido.

Allí estábamos ya solos en nuestra cobija.
No hay nadie que mire, no hay quien nos hurgue el interior.
Estamos él, la soledad y yo.
Con aquel silencio que desviste nuestro ser,
despojando el rostro de sonrisas que no son.
Quitando todos aquellos colores que el arcoíris suele tener
y el por ser gentil me los presto una vez.

Allí está el, aquí estoy yo.
Frente a frente, conmovida en mi imagen.
Mirando al vacio a ver si aparece el amigo.
El amante secreto, alguien que devore mis pechos.
Alguien capaz de hacer una melodía en este cuerpo
que ha perdido sus cuerdas.
Alguien que reviva esta alma en plena sequia.



Estrofas de mi poema Allí estaba él
Melba Mercedes Almeida – Azucala
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