viernes, 24 de septiembre de 2010

Tesoros diminutos

Máquinas de supervivencia, los huevos de insecto resisten y se desarrollan dondequiera que sus progenitores los depositen.


Por Rob Dunn
Fotografías de Martin Oeggerli



Vivimos engañados. Pensamos que la Tierra es nuestra, pero en realidad es de ellos. No hemos hecho más que empezar a contar sus especies. Constantemente aparecen formas nuevas en parís, londres, nueva york o en el jardín de casa, con sólo levantar una rama del suelo. No hay dos iguales. Parecen extraterrestres a nuestro lado, pero en realidad los raros somos nosotros, pues ellos son la forma de vida más común. Mientras diversos monstruos vertebrados han surgido y se han extinguido, los insectos no han dejado de aparearse, poner huevos y, así, poblar cada pantano, árbol y trozo de suelo. Hablamos de la era de los dinosaurios o de la era de los ma­­míferos, pero desde que el primer animal salió del mar a la tierra, todas las eras han sido también la era de los insectos. Son la sal de la Tierra.




Huevo de mariposa julia

Dryas Iulia
Colgado del zarcillo de una pasionaria, el huevo de la mariposa julia podría estar a salvo de hormigas hambrientas. Esta especie pone sus huevos casi exclusivamente sobre esta planta trepadora.



Huevo de chinche escudo

Pentatómidos
Las chinches escudo realizan puestas en racimos. Los huevos están pegados entre sí y a la hoja donde han sido depositados. Las prolongaciones podrían ayudar, como snorkels, a la respiración.



Huevo de mariposa búho
Caligo memnon
El dibujo en forma de mosaico de un huevo de mariposa búho recuerda la pista de un helipuerto. En el centro hay una abertura diminuta, llamada micropilo, por donde penetra el espermatozoide.



Huevo de una morfo azul

Morpho peleides
La banda roja indica una reacción química que se produce después de la fecundación. El huevo encierra el germen de una morfo azul, una de las mariposas diurnas más grandes del mundo, con una envergadura alar de 12 a 20 centímetros.



Huevo de mariposa niña celeste

Lysandra bellargus
La mariposa niña celeste es muy quisquillosa a la hora de elegir el lugar donde poner sus huevos, preferentemente en la hierba de la herradura, una planta perenne europea. Las larvas de esta especie se transforman en crisálida cerca de los nidos de hormigas.



Huevo de Cethosia biblis

En este huevo de mariposa, el intrincado diseño semejante a un encaje muestra el micrópilo, por donde entra el esperma.



Huevo de mariposa cervantes

Erynnis tages
El huevo de esta mariposa europea y de algunas regiones de Asia es depositado en la hoja de trébol.


Huevo de mariposa de la col

Pieris brassicae
Los huevos amarillos de esta mariposa blanca de gran tamaño son depositados formando racimos en el envés de las hojas de la col (arriba) o de la col de Bruselas.



Huevo de mariposa cebra

Heliconius charithonia
El color naranja de este huevo de mariposa cebra podría advertir a los depredadores: «No os atreváis a comerme». La amenaza es real: el huevo contiene cianuro y otras sustancias tóxicas obtenidas por la oruga a partir de las plantas que comió.


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