domingo, 31 de enero de 2010

Cuando los Elefantes...: Música de dibujos animados

Para empezar, un número de Eddie Palmieri, de su disco 'Listen here!'. Música de dibujoes animados con Vince Guaraldi -'A boy named Charlie Brown- y Waltel Branco -'The Pink Panther theme'-. Del nuevo disco de Rubén Blades, 'Canciones del subdesarrollo', escuchamos 'Las calles', 'Olaya' y 'Segunda mitad del noveno'. Un pedacito de Haití con el trovador Beethova Obas y lo último que ha grabado el compositor Francis Hime (27/01/10).

¿La belleza nos cambia la vida?

XAVIER GUIX 31/01/2010

La realidad nos muestra cada día el triunfo de la estética y la belleza exterior sobre otros valores. La pregunta es si cambiar de apariencia puede realmente cambiarnos la vida.

Los medios de comunicación se han llenado en los últimos tiempos con los cambios estéticos a los que se han sometido personajes populares, del mismo modo que han denunciado abusos y extralimitaciones legales en la práctica de la cirugía estética. Para los observadores de la conducta humana, aficionados a filosofar sobre nuestra existencia, este tema trae viejos aromas que gusta recuperar, con el fin de orientarse ante la expansión del culto al cuerpo y la exaltación de la materialidad. Es como una avalancha que no para de crecer y que, además, lo hace con la misma intensidad entre nuestros adolescentes, ávidos de cambiarse los pechos, retocarse la nariz o, en definitiva, aplicarse un photoshop corporal que les mantenga perfectos. Si lo hacen las estrellas, ¿por qué no yo? ¿Por qué no mi hijo o mi hija? ¿Por qué mi pareja no puede ser de película? Demasiados intentos de ser quienes no somos a golpe de bisturí.

Puede que tengamos que volver a mirar hacia al cielo para reclamar a las fuerzas cósmicas algo de ayuda ante tal feroz lucha entre lo ético y lo estético. Vaya por delante que con este artículo no se pretende cuestionar, ni juzgar, las reformas que consideremos necesarias, ya sea por nuestro bienestar personal como por prescripción facultativa. El debate no es sobre la moral del asunto. Interesa la reflexión sobre el sentido estético de la existencia. Todo cambio influye en la persona, pero la parte no es el todo. Hay que tener claro que existen malestares que sólo el alma puede curar.

De lo bello
“La belleza no mira, sólo es mirada” (Albert Einstein)
La estética representa los valores más elevados de nuestro mundo. Así, por excelencia, lo hace con la belleza, vinculada esencialmente al arte. Nos orienta, también, en lo feo y en lo sublime, elevando nuestras almas. En nuestros contextos cotidianos, en cambio, el sentido estético lo vinculamos a criterios “cosméticos”, de estatus y proyección social; a lo sumo, de elegancia personal. Seguimos asociando valores a nuestra estética, aunque ahora analizados por las grandes empresas de marketing. Así nos va la cosa.
Consultemos a Plotino, para quien la belleza se encuentra sobre todo en la vista y también en el oído, por la composición de las palabras, y en la música, porque hay cantos y melodías que son bellos. Y si uno se remonta más allá de los sentidos, encontrará actividades, acciones, gestos, hábitos y saberes bellos, así como la belleza que emana de las virtudes. Para Kant, no hay ciencia sino crítica de lo bello, depende del sentimiento del sujeto y de los criterios comunes, a los que hoy llamamos “moda”, la gran reguladora de elecciones.
Lo bello anda sometido al que ve. El que ve es uno mismo y, a la vez, se sabe visto por los demás. El criterio va a ser distinto según donde se ponga la atención. Si unos pantalones diseñados para mostrar el trasero se ponen de moda, muchas personas se los pondrán, aunque los pantalones y su trasero sean de lo más antiestéticos. Se supone así que el que se mira y es mirado no se rige por un valor estético, sino mediático. Entonces, cabe preguntarse si elegimos según nuestro sentido estético, que personaliza, o seguimos los criterios homogéneos que “están de moda”, que vulgariza, por muy bonitos que sean. ¿Queremos ser nosotros o queremos ser como los otros?

Demasiado culto al cuerpo
“La belleza que atrae rara vez coincide con la belleza que enamora” (José Ortega y Gasset)
Persiste en nuestra sociedad el mito de la perfección a base de cincelar la parte externa de nuestra identidad. Algo que ha existido siempre se ha convertido en el vellocino de oro de la posmodernidad, a la vez que una ilusoria fantasía de eternidad: siempre jóvenes, guapos, imperecederos. Sin embargo, debemos observar, como dijo Montaigne, que el alma en sus pasiones se engaña a sí misma erigiéndose un objeto falso y fantástico. ¿Una falsa belleza tal vez?
Nuestros sabios han expresado que lo que produce belleza es la proporción de las partes entre ellas y el conjunto, junto con las coloraciones que se le añadan. La belleza entonces se basa en la proporción y las medidas ajustadas, o sea, que el conjunto es el que hace brillar a las partes y no al revés. Ahí tenemos dos buenas pistas: cuando dedicamos tanta energía al culto corporal, estamos fuera de medida, caemos en la desproporción, porque abandonamos otras partes de nosotros mismos. Y sólo va a ser ese conjunto, el todo que somos, el que mostrará belleza o no.
La segunda pista nos indica que de nada va a servir obsesionarnos en transformar esa parte que supuestamente nos afea para podernos ver y considerar como personas con su propia belleza. Bienvenida una mejora si respeta la proporción, a sabiendas de que no va a mejorar ni más ni menos lo que interiormente hemos desarrollado. Y en el caso que así fuera, debemos preguntarnos: ¿estoy preparado para los cambios que pueden suceder en mi vida?

La virtud como belleza
“Toda virtud del alma es belleza, y una belleza más verdadera que 
ninguna otra” (Plotino)

La belleza es otra cosa al margen de la proporción. La belleza adquiere dimensión cuando es contemplada desde el alma, en una percepción que trasciende la vista y la forma. Ante lo que realmente es bello, invisiblemente bello, nos sentimos arrebatados, dulcemente sacudidos en nuestro interior, despertándose un acto contemplativo que nos deja sin palabras. Es lo que sienten los enamorados, lo que acontece ante una maravillosa puesta de sol, ante un gesto amoroso, escuchando una melodía que nos envuelve. Es una evidencia. Es indudablemente lo que es. Es bello.
La factoría Disney convirtió en un espectáculo musical la popular historia de La bella y la bestia, donde se proclamaba que la auténtica belleza está en el interior. Aunque hay quien ha querido ver en esta expresión la única alternativa para los perdedores en el juego amoroso, lo cierto es que apunta a una gran verdad de nuestra existencia. Lo que ocurre es que esa belleza interior está sólo a disposición de los que saben ver sin ver. La contemplación de lo bello puede ser una experiencia estática, dar sentido a la vida, acercarnos a lo trascendente.
Por eso hay que acostumbrar al alma a mirar por ella misma, primero las cosas bellas, después las obras bellas, hechas por personas bellas. Y al igual que el artista lima, pule y limpia hasta lograr la belleza que busca, así podemos arrancar lo que nos sobra, limpiar lo oscuro hasta hacerlo brillar, hasta iluminar la virtud embellecedora. Puede que por ahí vengan auténticos cambios y transformaciones personales. Las rehabilitaciones estéticas, si echan un cable, mejor. Nos sentiremos bien una temporada. Pero no son lo esencial.

sábado, 30 de enero de 2010

Postales de las grandes ciudades de Latinoamérica

"El peso de la ciudad" es una exposición que recoge los mejores ejemplos de la fotografía de Ámerica Latina del siglo XX, como ésta, titulada Limpieza y tomada por Lázaro Blanco. México.

La transformación de las grandes metrópolis latinoamericanas en los últimos cien años sirve de hilo conductor. Foto: Volando bajo de Pablo Ortiz. México.

En los años 30, el fotógrafo Horacio Coppola recibió el encargo de retratar la ciudad de Buenos Aires con motivo del 400 aniversario de su fundación. Ésta es una imagen de la Calle San Martín de entonces.


 Geraldo de Barros, representante de la fotografía vanguardista brasileña contribuye en esta exposición con la imagen Linhas interrompidas.

Las imágenes pertenecen a la colección de Ana Gamazo de Abelló, quien viajó a los países latinoamericanos en busca de fotografías especiales y únicas. Foto: Veraneando en la ciudad de Anne Marie Heinrich. Argentina.

Alberto Korda, famoso por sus fotos del Che Guevará, tomó esta imagen, titulada "El quijote de la farola" en la Plaza de la Revolución en Cuba en 1959.

El fotógrafo cubano José A. Figueroa retrató con "Un poco de historia" la sociedad cubana en 1971 tomada en La Habana. Foto: José A. Figueroa.

La obra de Milagros de la Torre explora la violencia presente en Lima a través de las pruebas encontradas en los archivos del Palacio de Justicia de la ciudad, como esta imagen "Balas". Foto: Milagros de la Torre.

"Asalto a la corte de los milagros" captada en la ciudad de México DF es ejemplo de las instantáneas que Nacho López ha tomado de la ciudad, retratando la vida nocturna y los barrios populares.

Pedro Meyer refleja uno de esos momentos íntimos que se pasean por las calles de las ciudades: una boda celebrada en Coyoacán en 1983.

Mientras que el fotógrafo chileno Sergio Larrain nos transporta al Valparaiso de 1963.

Fuente: BBC Mundo 

La impaciencia no sirve para nada

BORJA VILASECA 19/12/2009
Querer acelerar el ritmo de los acontecimientos es una distorsión de nuestra mente. La clave para cambiar consiste en aprender a disfrutar el momento presente.


Me gusta que las cosas sucedan cuando yo quiero". "Odio que me hagan perder el tiempo". "Mándame el informe urgentemente". "¡Hay que ver qué lenta es la gente!". "Ya va siendo hora de que cambien las cosas". "¡Date prisa, que llegamos tarde!". "¡Lo necesito ahora mismo!". "¿Por qué no me ha llamado todavía?". "¡Me muero por que sea viernes!". "No soporto que me hagan esperar".

Si le resulta muy familiar alguna de estas afirmaciones, seguramente conocerá bien qué es la impaciencia. Pero no se preocupe. Es una distorsión psicológica que tiene cura. Tan sólo basta comprender que es inútil. No sirve absolutamente para nada. Por más que nos quejemos, enfademos y lamentemos, las cosas van a seguir yendo a su ritmo, tal y como lo han estado haciendo y lo van a seguir haciendo siempre.

Y no sólo eso. Es muy perjudicial para nuestra salud emocional. Cada vez que nos invade la impaciencia es como si tomáramos un vasito de cianuro, vertiendo veneno sobre nuestra mente y nuestro corazón. Eso sí, a pesar de que vivimos en una sociedad que premia y ensalza la velocidad y la inmediatez, desprenderse del hábito de "querer las cosas para ya" es posible. Todo se reduce a un simple cambio de actitud.

EL VENENO DE LA PRISA


"Deseamos ser felices aun cuando vivimos de tal modo que hacemos imposible la felicidad" (san Agustín)

Imagínese que está al volante de su coche, conduciendo tranquilamente por una calle de un solo carril. De pronto se forma una inesperada caravana. Aunque usted no puede verlo, parece que un camión se ha detenido unos cuantos metros más adelante para realizar una descarga. Pasan los segundos y usted sigue sin poder avanzar. Poco a poco empieza a ponerse nervioso. Echa un vistazo a su reloj y suelta un tedioso resoplido.

Al poco rato comienzan a sonar los primeros bocinazos. En medio de aquel insoportable ruido, finalmente pierde la paciencia y, harto de esperar, se suma a la protesta y toca varias veces el claxon con rabia.

Al cabo de un rato retoma la marcha, impotente y molesto por lo sucedido. Puede que usted no sea consciente, pero las emociones negativas que ha creado mientras apretaba el claxon con fuerza le van a acompañar el resto del día. ¿Y todo ello para qué? ¿Acaso su impaciencia le ha servido para acelerar la descarga realizada por el camión? ¿Realmente cree que el conductor ha tardado más de lo necesario aposta sólo para fastidiarle? Lo paradójico es que la impaciencia sólo le ha perjudicado a usted.

LA RAÍZ DE LA IMPACIENCIA


"Lo que causa tensión es estar 'aquí' queriendo estar 'allí', o estar en el presente queriendo estar en el futuro" (Eckhart Tolle)

Pero entonces, ¿por qué lo hacemos? ¿Por qué somos impacientes? Aunque parezca mentira, ninguno de nosotros elige tomar esta actitud cuando la vida no se ajusta a nuestros planes. Por el contrario, la impaciencia surge mecánica y reactivamente de nuestro interior cuando vivimos de forma inconsciente. Se trata de un efecto, un síntoma, un resultado negativo que pone de manifiesto que la mirada que estamos adoptando frente a nuestras circunstancias es errónea.
Si volvemos al ejemplo del atasco de tráfico anterior -que puede ser extrapolado a cualquier otra situación cotidiana-, nos damos cuenta de que nuestro malestar surge al poner el foco de nuestra atención en el denominado "círculo de preocupación". Es decir, en todo aquello que no depende de nosotros, como que el conductor del camión realice la descarga más rápidamente. Y al no poder hacer nada al respecto, nos invade la impotencia, y con ésta, el agobio, el enfado y la lamentación.
Sin embargo, el camión tiene todo el derecho de pararse y realizar la descarga, de igual manera que nosotros también detenemos nuestro coche a veces, haciendo demorar a otros conductores. Si nuestro día a día no es más que un continuo proceso repleto de otros necesarios para que todos podamos completar nuestras actividades personales y profesionales, ¿dónde está el problema? ¿Por qué es tan difícil adaptarse a lo que sucede?

EL ARTE DE VIVIR DESPIERTO

"Si no hallas satisfacción en ti mismo, la buscas en vano en otra parte" (François de la Rochefoucauld)

La respuesta se encuentra dentro de nuestra cabeza. Cada vez que nos sentimos impacientes, ocasionándonos a nosotros mismos un cierto malestar, significa que estamos interpretando los acontecimientos externos en base a una creencia limitadora: que nuestra felicidad no se encuentra en este preciso momento, sino en otro que está a punto de llegar. O, dicho de otra manera: como creemos que no podemos estar a gusto en medio de un atasco, deseamos que éste termine de inmediato para poder llegar a nuestro destino, donde sí podremos gozar de nuestro bienestar.

Sin embargo, funcionar según esta falsa creencia revela una verdad incómoda, que suele costarnos bastante aceptar: la impaciencia suele ser un indicador de que no estamos a gusto con nosotros mismos. Porque si lo estuviéramos realmente, no tendríamos ninguna prisa en que el camión (o cualquier otra persona, cosa o situación) avanzara a una velocidad mayor de la que lo está haciendo. Ni siquiera aparecería la prisa, pues ya sabríamos de antemano que no sirve para acelerar el ritmo de lo que nos sucede.
Lo cierto es que sólo a partir de un estable bienestar interno podemos empezar a relacionarnos con nuestras circunstancias de una manera más consciente, pudiendo tomar la actitud y la conducta más convenientes en cada momento. A esta capacidad, los psicólogos y coachs contemporáneos la llaman "vivir despierto". Al darnos cuenta de que no podemos cambiar lo que nos sucede, sí podemos modificar nuestra actitud, centrándonos en el denominado "círculo de influencia". En el caso del atasco, implicaría respirar profundamente, poner la radio, cantar, pensar en positivo y otras acciones que dependieran por completo de nosotros.
De esta forma nos ahorraríamos la desagradable compañía de la impaciencia, un huésped que de tanto visitarnos termina por instalarse indefinidamente en nuestro interior. Eso sí, para adoptar esta actitud más constructiva es necesario que nos recordemos de vez en cuando que todos los procesos que conforman nuestra vida tienen su función y su tempo. De ahí que, por más que intentemos acelerarnos, siempre terminaremos chocando una y otra vez con esta inmutable verdad, causándonos por el camino la experiencia del malestar.

LA VIDA TIENE SU PROPIO RITMO

"El hombre corriente, cuando emprende una cosa, la echa a perder por tener prisa en terminarla" (Lao Tse)

Cuenta una historia que un hombre paseaba por el campo, aburrido, sin nada qué hacer. De pronto se encontró un capullo de mariposa y decidió llevárselo a casa para distraerse un rato, viendo cómo ésta nacía. Tras veinte minutos observando la crisálida, empezó a notar cómo la mariposa luchaba para poder salir a través de un diminuto orificio.


El hombre estaba realmente excitado. Jamás había visto nacer a una mariposa. Sin embargo, pasaron las horas y allí no ocurrió nada. El cuerpo del insecto era demasiado grande, y el agujero, demasiado pequeño. Impaciente, el hombre decidió echarle una mano. Cogió unas tijeras y, tras hacer un corte lateral en la crisálida, la mariposa pudo salir sin necesidad de hacer ningún esfuerzo más.
Satisfecho de sí mismo, el hombre se quedó mirando a la mariposa, que tenía el cuerpo hinchado y las alas pequeñas, débiles y arrugadas. El hombre se quedó a su lado, esperando que en cualquier momento el cuerpo de la mariposa se contrajera y desinflara, viendo a su vez crecer y desplegar sus alas. Estaba ansioso por verla volar.
Sin embargo, debido a su ignorancia, disfrazada de bondad, aquel hombre impidió que la restricción de la abertura del capullo cumpliera con su función natural: incentivar la lucha y el esfuerzo de la mariposa, de manera que los fluidos de su cuerpo nutrieran sus alas para fortalecerlas lo suficiente antes de salir al mundo y comenzar a volar. Su impaciencia provocó que aquella mariposa muriera antes de convertirse en lo que estaba destinada a ser.

LA FILOSOFÍA DEL 'AQUÍ Y AHORA'

"Bendito regalo es este al que llaman presente" (Sebastian Skira)

Más allá de comprender que todos los procesos que forman parte de nuestra existencia tienen su propio ritmo, despedirse de la impaciencia también implica descubrir que lo que necesitamos para ser felices ya se encuentra en este preciso instante y en este preciso lugar. De hecho, es imposible hallarla en ningún otro momento ni en ninguna otra parte.


Aunque se ha repetido hasta la saciedad, los seres humanos tenemos un peculiar rasgo en común: tendemos a olvidar lo que necesitamos recordar y a ser víctimas y esclavos de esta negligencia. Así, el pasado es un recuerdo y el futuro es pura imaginación. Lo único que existe de verdad es el presente, que es el espacio y el tiempo donde podemos recuperar el contacto con nuestro bienestar interno. Aunque no nos lo parezca, ahora mismo todo está bien. Todo está en su sitio, tal y como tiene que ser. El problema lo crea nuestra mente cuando no acepta lo que hay, tratando de cambiar lo externo, que no depende de nosotros, y posponiendo nuestra propia transformación, que sí está a nuestro alcance.

Algunos coachs especializados en desarrollo personal proponen que la próxima vez que nos invada la impaciencia nos preguntemos: "¿Qué es lo que no estoy aceptando? ¿Qué le falta a este momento? ¿De qué manera lo que está sucediendo me impide ser feliz? ¿Qué prisa tengo? ¿Qué voy a hacer luego?". Al analizar las respuestas, concluimos que desear que llegue un futuro imaginario suele ser una consecuencia de no estar en paz con nosotros mismos en el presente. Aprendemos a fluir cuando comprendemos que la realidad siempre es aquí y el momento siempre es ahora.

Vivir el momento

Cuenta una historia que el sabio Confucio animó a uno de sus discípulos a caminar por un bosque. Mientras el maestro paseaba distraídamente, silbando y observando los árboles y los pájaros con los que iba cruzándose por el camino, su acompañante parecía nervioso e inquieto. No tenía ni idea de adónde se dirigían. Harto de esperar, finalmente el discípulo rompió su silencio y le preguntó: "¿Adónde vamos?". Y Confucio, con una amable sonrisa en su rostro, le contestó: "Ya estamos".

Fuente: El País Digital 

viernes, 29 de enero de 2010

A juicio por retratar la vida cotidiana

Durante la luz del día

Las imágenes de esta galería pertenecen a la colección de la fotógrafa uzbeka Umida Akhmedova. Ellas pueden parecer retratos de la vida cotidiana de Uzbekistán. No obstante, las autoridades de ese país consideran que dan una imagen negativa al país. (Texto: Rayhan Demytrie)


El álbum, titulado "Del amanecer al atardecer", fue publicado en 2007 y contiene más de 100 fotografías de trajes y tradiciones uzbekas. En esta imagen una novia saluda a su familia en una ceremonía llamada kelin-salom.


Las autoridades acusan a la fotógrafa de tratar a los uzbekos de atrasados. Contra ella hay cargos de difamación e insulto a las tradiciones uzbekas.


La Fiscalía General de Uzbekistán instaló una comisión especial para analizar las fotografías. La comisión concluyó que las imágenes distorsionan la realidad.


Estas grandes vasijas de barro, conocidas como tandyr, se usan como hornos en Asia Central. También son un excelente patio de recreo para los niños.


Tradicionalmente los niños son circuncidados durante la ceremonia del sunnat-toy. La comisión del Estado describió como "imaginería cruel" con lo que la fotógrafa trató de "provocar lástima por el pequeño niño y muestran al pueblo uzbeko de inculto".


La comisión del Estado dijo que era "interesante notar que a la autora le gusta fotografiar a mujeres barriendo las calles. Lo que sugiere que no hay otro trabajo que limpiar la ciudad".


Las autoridades también cuestionaron la escogencia de escenas de la vida rural de Akhmedova. "Al tomar la mayoría de sus fotos en pueblos remotos, el objetivo de la autora es mostrar la dura vida".


Umida Akhmedova está a la espera de juicio y tiene prohibida la salida del país. De ser encontrada culpable, se enfrentará a una condena de hasta seis meses de prisión y un máximo de tres años de trabajos forzados.


El Museo de Fotografía ruso en Nizhniy Novgorod expone algunas de las fotografías en apoyo a Umida Akhmedova.

Fuente: BBC Mundo

Tres canciones de Stevie Wonder







Los números pueden cambiar tu vida

En Los números pueden cambiar tu vida (Ediciones B, 19 €), Graham Tattersall ha rescatado las matemáticas de las aulas y las ha utilizado para explicar (y cuantificar) algunos de los misterios cotidianos: cuán rico es tu vocabulario, si los muertos superan a los vivos en número, cuán fuerte es una mosca o con qué rapidez se mueve una flatulencia, entre otros ejemplos.


Todo esto explicado de tal modo que el lector podrá ejercitar el cerebro y, a la vez, impresionar a sus amigos. Y es que según Tattersall, la fórmula “matemáticas + vida = felicidad” realmente funciona.







Fuente: Muy Interesante

Mi imágen del día

Fishing, Celebes Sea

Photograph by Liang Huan Chuan

Fuente: National Geography

miércoles, 27 de enero de 2010

Curiosa Corbata....



Fuente: Planeta Curioso

MINHAS ESCOLAS DE SAMBA FAVORITAS - CARNAVAL 2010

Había pensado escribí un post sobre las “escolas de samba” y los carnavales de mi Brasil del alma. De hecho hasta lo llegue hacer y todo…pero al leerlo esta mañana me pareció que era mucho rollo, así que solamente subiré los “samba enredo”, es decir, las canciones que representan mis dos “escolas” favoritas. Por São Paulo, mi ciudad natal, mi “escola” es VAI VAI y por Rio de Janeiro es ESTAÇÃO PRIMEIRA DA MANGUEIRA.




Avenida Maritima de Las Palmas de Gran Canaria.





Es agradable pasear por la avenida marítima de Las Palmas de Gran Canaria y lo sería aun mas si la mejoraran con un mejor mantenimiento y equipamiento.. Esta avenida que va desde el muelle de la Luz hasta el barrio de San Cristóbal, fue construída ganando terrenos al mar. Segun miremos a derecha o a izquierda, veremos hermosos amaneceres, vistas de embarcaciones de todos los tipos, edificios modernos, jardines y fuentes.A la altura de la playa de Las Alcaravaneras, se encuentra el muelle deportivo de Las Palmas, donde a diario se ven fondeadas embarcaciones de muy diversas nacionalidades. (Juanra)

LAS FOTOS AQUÍ

martes, 26 de enero de 2010

Manuel Carrasco-Menos mal


Reserva Natural Especial de los Tilos de Moya.Gran Canaria



Reserva Natural Especial de los Tilos de Moya.


Localización y características

La superficie protegida es un tramo del Barranco de Los Tilos, de unos 2 km de longitud. Está encajado en materiales volcánicos de la Serie II de Gran Canaria, en un paso estrecho, por donde antiguamente circulaba un importante caudal de agua permanente.

Posee una muestra importante de laurisilva, conformando uno de los últimos reductos insulares de este bosque. Es uno de los restos de lo que fue la antigua Selva de Doramas, destruida por la sobreexplotación ligada al aumento demográfico y consecuente demanda de madera para utilizar como combustible.

Vegetación

Cresta de gallo. (MC)

Se distribuye por el lecho y laderas del Barranco, con individuos de porte arbóreo entremezclados con ejemplares de porte herbáceo propios del sotobosque. Predominan de las especies típicas de laurisilva, con multitud de endemismos de alto interés científico y más de 50 especies de plantas.

Algunas están en peligro, como la chahorra (Sideritis discolor) o la cresta de gallo (Isoplexis chalcantha), y muchas de ellas tienen en el Barranco de Los Tilos la mayor parte de su población insular.

En el cauce existen algunas especies típicas de ambientes acuáticos como cañas (Arundo donax), y en algunas laderas de la reserva hay especies introducidas tan extendidas como la tunera o penca (Opuntia ficus-indica).

Fauna

Su fauna se compone de especies típicas de laurisilva, contando con multitud de endemismos de alto interés científico, sobre todo, varios cientos de invertebrados. También está presente el petirrojo (Erithacus rubecula superbus), el canario (Serinus canaria), el mirlo (Turdus merula cabrerae) o el pájaro carpintero o ‘picapinos’ (Dendrocopos major thanneri).

LAS FOTOS AQUÍ



Siga las rutas y los pueblos de Gran Canaria en el blog de Juanra "El coleccionista de instantes" http://elcoleccionistadeinstantes.blogspot.com/

lunes, 25 de enero de 2010

São Paulo en 360 grados

Hoy se celebra los 456 años de la fundación de São Paulo. Conozca la ciudad desde los altos del rasca cielo más emblemático de la ciudad en una foto de 360 grados.

Se trata del edificio Italia que tiene 165 metros de altura y está ubicado en uno de los puntos más tradicionales de la capital paulista. Nada más y nada menos que en la esquina de la Av. Ipiranga y la São Luís.



Disfrute de la ciudad aquí.

Fuente: Globo.com

Atrapar a los mentirosos por Ferrán Ramón - Cortés

FERRAN RAMÓN-CORTÉS 17/01/2010

Corrupción, estafas, dobles vidas… Tanto en la vida pública como en la privada, vivimos rodeados de engaños. Mentir es fácil, pero las mentiras no duran siempre. Éstas son algunas pistas para desenmascararlas.

Mentir es un acto consciente y deliberado, no un accidente como a menudo el mentiroso nos quiere hacer creer. Hay dos formas básicas de mentir: la primera es ocultar, y consiste en retener cierta información sin decir nada que no sea verdad. La segunda es falsear, y se basa en presentar la información falsa como si fuera cierta. El ocultamiento es pasivo, mientras que el falseamiento es activo. Desde esta perspectiva, la persona que oculta suele sentirse menos culpable que la que falsea, aunque en ambos casos las consecuencias pueden ser igual de perjudiciales para sus víctimas.

Por lo general, la gran mentira se teje con el tiempo. Se empieza con un engaño banal, al que sigue un segundo engaño algo mayor. No pasa nada, y el mentiroso no es detectado. Esto le da alas para cometer un engaño todavía mayor, en un proceso que no conoce límite hasta que comete algún error y es desenmascarado.

El mentiroso habitual se crece hasta que, creyéndose más listo que los demás, relaja el control y baja la guardia, momento en el que comete un desliz y es descubierto. Como afirma el profesor Ekman, “la práctica del engaño, así como el éxito reiterado en instrumentarlo, reducirá siempre el recelo a ser detectado”.

Mentir no es complicado. Lo que es complicado es aguantar una mentira en el tiempo. Alexander Pope decía que el que dice una mentira está obligado a decir veinte más para sostenerla, y Abraham Lincoln declaró en una ocasión que no tenía suficiente memoria como para ser un buen mentiroso. Cuando uno miente, puede tener preparada una buena explicación para quien le interpele, pero va a tener que recordarla porque en el momento menos pensado alguien volverá a preguntar, y si no somos rápidos en la respuesta, quedaremos en evidencia.

Además, en el curso de una mentira solemos improvisar respuestas a preguntas que no habíamos previsto, creando un montón de mentiras adicionales. Se requiere una habilidad prodigiosa para recordarlas a fin de evitar delatarnos.

Así pues, no es fácil que la mentira –especialmente la mentira reiterada– dure siempre. Sófocles afirmaba que “una mentira nunca vive hasta hacerse vieja”, porque el mentiroso no puede controlar ni esconder todas sus conductas. Parece haber también una relación entre el tiempo en que se aguanta una mentira y el número de gente a la que se quiere engañar, ya que a más gente por engañar, más posibilidades hay de cometer un desliz. Como dijo J. F. Kennedy, “se puede engañar a muchos poco tiempo, o a pocos mucho tiempo. Pero no se puede engañar a todos todo el tiempo”.

Desenmascarando la mentira. La mentira se desenmascara por errores que comete el mentiroso. No hay garantía de que los cometa, sobre todo si la mentira se sostiene por un corto periodo de tiempo, con lo que no todas las mentiras necesariamente fallan. Pero lo normal es que lo haga. Aunque hay verdaderos “profesionales de la mentira” que evitan cualquier signo delator, la mayoría de nosotros cometeremos más bien pronto que tarde errores evidentes que desenmascararán nuestro engaño. Y aun en el caso de grandes mentirosos, nadie puede controlar todo lo que ocurre a su alrededor ni evitar que un suceso fortuito le delate.

Hay, según el profesor Ekman, dos indicios fundamentales del engaño: los indicios revelatorios y los indicios de comportamiento mentiroso. En el primer caso se trata de manifestaciones que hacemos sin querer y que ponen de manifiesto la verdad (por ejemplo, mentimos afirmando que estamos reunidos con el jefe, y a los tres días accidentalmente negamos haber hablado con él). En el segundo caso, el mentiroso, sin decir nada que le delate específicamente, se comporta de manera que revela que lo que nos está diciendo no es cierto.

Los indicios revelatorios son más fáciles de controlar que los de comportamiento. Saber lo que uno está diciendo es relativamente fácil, mientras que conocer lo que nuestra expresión verbal o facial revela es complicado. Además, la expresión facial está conectada con zonas del cerebro vinculadas a las emociones, que son de difícil control voluntario.

En la voz y en los gestos encontraremos grandes pistas para detectar la mentira. Dentro de los indicadores de voz, pausas demasiado largas o frecuentes, y vacilaciones al empezar a hablar cuando nos interpelan, nos han de poner en alerta. Y dentro de los gestos, un parpadeo inusualmente rápido o la incapacidad de sostener la mirada serán claramente delatores. El mentiroso puede hacer gestos muy elocuentes que contradigan lo que dice o reducir notablemente la gesticulación, señalando que inventa lo que dice.

Es importante tener en cuenta dos aspectos: el primero, que hay gente entrenada a lo largo de los años para mentir que no caerán en los errores obvios. El segundo, que la valoración de todas las expresiones corporales sólo puede hacerse en comparación con el nivel habitual del sujeto: si uno vacila habitualmente al hablar y no lo sabemos, podemos estar pensando que miente por un comportamiento que es natural en él.

Las pistas que no engañan y escapan del control del mentiroso son las relacionadas con la alteración fisiológica del cuerpo: respiración entrecortada, sudoración, enrojecimiento… pero aun así los mentirosos compulsivos aprenden a no sentir la tensión de estas reacciones.

A veces, sin darse cuenta, el que engaña da muchas más explicaciones de las solicitadas. Y otra técnica consiste en decir la verdad de forma inverosímil para que no se crea (por ejemplo, admito haber pasado la noche fuera no con una, sino con tres mujeres, y describo una gran cantidad de detalles de la fiesta).

CONSECUENCIAS DE LA MENTIRA. Mentir no es neutro y tiene fatales consecuencias para las relaciones. La confianza se teje poco a poco, y se rompe con una sola mentira. Tras una mentira podemos obtener el perdón, pero seremos objeto de sospecha en adelante. Se necesitarán muchas verdades y mucho tiempo para volver a merecer la confianza de aquel a quien hemos mentido. Como afirmó Nietzsche, “lo que me preocupa no es que me hayas mentido, sino que de ahora en adelante ya no podré creer en ti”.

Mi imágen del día


Los cuidadores de mamíferos del zoológico de Chester se están encargando de la crianza de este pequeño antílope. El dik dik bebé fue abandonado por su madre, por lo que depende del cuidado que le brindan los trabajadores del zoológico de Chester, en el noroeste de Inglaterra, para poder sobrevivir. Foto: Peter Byrne/PA Wire

Fuente: BBC Mundo

sábado, 23 de enero de 2010

Un mundo de cuatro sentidos. Fotografías tomadas por ciegos


¿Puede una persona ciega tomar una fotografía? La respuesta se encuentra en estas imágenes que prueban que no sólo pueden tomar una foto sino que pueden ser espectaculares, como explica el director de Proyectos de la organización benéfica PhotoVoice, Matt Daw. Foto: Marco Antonio Martínez



En este proyecto han participado más de 30 personas ciegas o con dificultades visuales de México, Reino Unido y China. El reto es usar todos los sentidos menos la vista para explorar el ambiente, los objetos y las personas que iban a ser reflejados por la cámara. Foto: Ryan Campbell



Usan el sentido del oído para calcular las distancias, y el del tacto y el olfato para percibir los objetos antes de tomar la foto, explica Daw. Foto de Rubén Hernández.



El objetivo del proyecto era demostrar que aunque los participantes no podían ver para tomar la fotografía, podían sentir y entender lo que querían comunicar a través de la imagen. Foto: Lizbeth Valdeis.



Marcus, el autor de esta imagen, explica que esta fotografía lo acerca al mundo de la meditación, lo relaja y aleja del mundanal ruido.



Gary Waite, uno de los participantes del proyecto, no dudó en tomar una fotografía de un vehículo que le obstaculizaba el paso y pegarla en la ventana del coche. El dueño cambió el vehículo de lugar al ver la imagen.



Tras el proyecto, los participantes ganaron confianza, se sintieron menos excluidos, y disfrutaron de una mayor libertad de expresión e independencia. Foto: Fabiola Miranda.



Li Ning quiso tomar esta imagen porque para ella era la oportunidad de retratarse mirándose en el espejo aunque luego no pudiera ver la fotografía.



La fotografía va más allá de una creación visual, es una comunicación de un momento, de una experiencia. Si ese momento es captado por los sentidos a pesar de no contar con la vista, puede fotografiarse, según el director del proyecto. Foto: Violet McQueen.

Fuente: BBC Mundo

Mi imágen del día...


Licancabur Volcano

Photograph by Hugo Machado


Fuente: National Geography

viernes, 22 de enero de 2010

Manolo Tena "LLEVAME HASTA EL MAR"


Pensamiento rumiante

Darle vueltas sin parar a aquello que nos preocupa no sólo no sirve de nada, sino que es dañino y causa fatiga emocional. Para salir del bucle existen técnicas que funcionan siempre que seamos persistentes


Karelia Vázquez 08/01/2010

Haga usted lo que haga y esté donde esté, siempre acaba pensando lo mismo. Ha dedicado al asunto, llamémosle X, el tiempo y la energía equivalentes a una tesis doctoral. Sólo que no ha logrado título alguno; tampoco ha conseguido avanzar ni emprender nada nuevo. Está atrapado. Los psicólogos se refieren a este estado con el término de pensamiento rumiante. Es tan gráfico que no requiere más explicaciones.

Cuando se está en modo rumiante, se lleva esa bola X -que cada vez se hace más grande- de un lado a otro, se amasa, se nutre con nuevas ideas, se pasa a otro lado de la cabeza, se rumia un poco más, y cuando se cree que al fin va a ser expulsada, nos la tragamos otra vez. Lo peor es que mientras se rumian asuntos del pasado o elucubraciones de futuro, el presente -lo único real- pasa veloz delante de nuestras narices.

El psicólogo Xavier Guix asegura en su libro Pensar no es gratis (Granica, 2009) que cavilar demasiado no resulta ni siquiera barato. Nos hace gastar tiempo y energía: una inversión que puede ser inteligente o desastrosa. ¿Qué se hace cuando una inversión es equivocada? Se liquida y se busca un plan B. ¿Por qué una solución que vemos tan clara en asuntos económicos se nos escapa en otros aspectos? ¿Por qué nos cuesta tanto pasar página y parar de dar vueltas? "Rumiamos para entender nuestras emociones y nuestra relación con los demás", explica Guix. "Somos seres narrativos y necesitamos contarnos las cosas para que tengan sentido", agrega.

Pero ¿cuál es el coste de rumiar?: en primer lugar, se gasta glucosa, el combustible del cerebro. Cuando alguien dice que está agotado de pensar, es literal. Además, estos pensamientos generan y despiertan distintos estados de ánimo. "Al pensar influimos en nuestra química cerebral, y los pensamientos no son neutros, porque están construidos con imágenes, sensaciones y voces que actúan como estímulos para nuestros estados internos. Es así como podemos alegrarnos o destrozarnos el día, a golpe de pensamientos", asegura Xavier.

Las mujeres rumian más, lo que las hace, en opinión del psiquiatra Jesús de la Gándara, más vulnerables a las crisis. También son más flexibles y rápidas buscando la salida de emergencia y la solución, apunta el experto. "El fenómeno tan femenino de darle mil vueltas a todo aumenta la permanencia de los problemas en la conciencia y causa fatiga emocional. Nos perturba más la opinión que tenemos sobre lo que nos pasa que el hecho en sí mismo", dice Gándara. Otros psicólogos señalan que el hábito de las amigas de reunirse y tener largas controversias y debates acerca de lo que les pasa es un refuerzo emocional de gran valor, pero echa más leña al fuego y no ayuda a olvidar. Cuanto más se nutre la obsesión, más fuerte se hace y más espacio ocupa en la mente.

"Lo curioso del pensamiento circular es que lo que hacemos para resolver el problema se acaba convirtiendo en el auténtico problema. Por ejemplo, si cada vez que estoy 'pillado' busco refugio en los amigos, les lleno la cabeza con mis angustias y agoto sus energías, lo más normal es que me quede sin ellos. Lo que antes era una solución se ha convertido en un problema", aclara Guix. El objetivo es entonces parar de dar vueltas. ¿No se supone que el ser humano es una máquina de olvidar? Sin embargo, cuando se está en medio del mare mágnum no resulta fácil. "Una de las funciones de la mente, en concreto de la memoria, es ayudarnos a sobrevivir, a no repetir situaciones que en el pasado nos han hecho sufrir o nos han traumatizado", apunta Xavier Guix.

Pero como el hommo sapiens es también un animal contradictorio, usa el mismo mecanismo contra sí mismo y se queda demasiadas veces atrapado en lo que pasó o perplejo ante lo que pueda venir. Parar puede servir, entre otras cosas, para preguntarse: "¿Para qué estoy utilizando mi pasado?". "El pasado puede servir para justificarse, para crear una identidad o para ahondar en la adicción a determinados estados de ánimo a los que nos hemos acostumbrado", explica el psicólogo.

Salir del pensamiento rumiante requiere un esfuerzo. No va a ocurrir por casualidad. Si la persona se deja llevar, volverán los mismos pensamientos de siempre. La clave está, según Xavier Guix, en poner una distancia cada vez mayor entre el pensamiento y el pensador. "Si vivo identificado con lo que pienso y siento, no hay nada que hacer. A medida que somos capaces de observar el proceso de ida y venida de nuestros pensamientos nos damos cuenta de su fugacidad. Al poderlos observar, tenemos más capacidad para intervenir en ellos y decidir dónde ponemos la atención".

Las llamadas técnicas de parada de pensamiento no sólo existen, sino que, además, funcionan. Con dos condiciones: persistencia y disciplina. Se trata de una herramienta para interrumpir el diálogo negativo que las personas mantienen consigo mismas y que genera emociones desagradables. El primer paso es identificar el malestar, saber cuáles son los pensamientos o la secuencia de pensamientos "malditos". Algunos expertos recomiendan incluso que se verbalicen en voz alta. Se trata de identificar exactamente lo que hace daño y, entonces, buscar otra actividad para interrumpir esta cadena de pensamientos. Otros psicólogos recomiendan que se escoja "un estímulo de corte", es decir, un estímulo intenso que se pueda producir a voluntad y permita dejar de pensar (un ruido fuerte, una palmada, un "¡basta!"). La psiquiatra clínica Elena Borges invita a cambiarse físicamente de lugar, a irse a otra habitación, por ejemplo, o a iniciar una conversación con otra persona. "Hay que entrenar la atención y ser capaces de dirigirla hacia donde queremos, y no a la inversa", recomienda Guix.

Viajar con el piloto automático puede ser muy cómodo, pero deja a la persona en manos de sus hábitos mentales, y ya se sabe dónde puede llevarles esto. Estar haciendo mil cosas a la vez -la famosa multitarea- sin concentrarse demasiado en ninguna tampoco ayuda. La mente seguirá su chachareo habitual mientras no esté ocupada del todo.

Justamente en ocupar la cabeza a conciencia descansan las técnicas de la psicología moderna. Una de ellas es el mindfulness ("atención y conciencia plena del momento presente"): una teoría muy de moda repescada, cómo no, del budismo zen. Consiste, según explica Xavier Guix, en "estar en el presente y atento a la experiencia, pero sin precipitarnos en poner etiquetas". Es decir, concentrarse en los hechos, aceptarlos y no liarse a juzgar o a hacer interpretaciones.

Fuente: El País Digital

Mi imágen del día


Una cría de Cacatua ophthalmica con 32 días de vida, especie típica de las selvas de Papúa Nueva Guinea, en las manos de un cuidador del Parque de Aves Jurong en Singapur,

Foto: EFE

Un ciervo albino

Dailymail.co.uk nos muestra las increibles imágenes de un ciervo albino, visto por una familia en un recorrido por el desierto de Italia.


Las autoridades locales han expresado que se quiere seguir protegiendo esa región de cualquier cazador que quiera hacerles daño.


jueves, 21 de enero de 2010

EL COLECCIONISTA DE INSTANTES


Playa del Confital
Mi amigo Juanra ha abierto un blog de fotografía de paisaje y naturaleza de la isla de Gran Canaria.

Para todos aquellos que quieran conocer un poquito más de esta isla no tiene más que seguirle por sus rutas, pueblos y parajes.


Y sino echen un vistazo en http://elcoleccionistadeinstantes.blogspot.com/  

El unicornio de los mares

La bióloga marina canadiense Marie Auguer-Méthé ha desarrollado un método de identificación de narvales a través de fotos. Los narvales son como primos de las belugas, es decir, son grandes cetáceos que habitan en las proximidades del Ártico. Los machos (y algunas hembras) presentan un largo diente en espiral que parece un cuerno y que nadie sabe al cierto para que sirven. Algunas hipótesis apuntan que serían utilizados en peleas-rituales para conquistar a las hembras.




A bióloga Marie Auguer-Méthé desenvolveu um método de identificação de narvais através de fotografias. (Foto: Marie Auger-Méthé)



Os narvais nascem acinzentados, mas à medida que os anos passam, aumenta o número de manchas brancas, mudando a pelagem – o que dificulta a identificação de indivíduos. (Foto: Marie Auger-Méthé)



Auguer-Méthé e colegas das universidades de Dalhousie, em Halifax, e McGill, em Quebec, usam os padrões nas dorsais como forma de identificação. (Foto: Marie Auger-Méthé)



Os cetáceos costumam nadar em grupos de indivíduos com idades e sexo semelhantes. Nesta foto, é possível ver diferenças nas dorsais, usadas para identificar os animais. (Foto: Marie Auger-Méthé)



Os animais medem até 5m de comprimento; as presas podem chegar a 3m e seriam usadas em brigas, para conquistar fêmeas ou até para verificar o ambiente. (Foto: Marie Auger-Méthé)



A identificação de indivíduos possibilitaria uma estimativa mais precisa da população além de permitir estudos sobre a organização social deles. Aqui, um filhote nada junto à mãe. (Foto: Marie Auger-Méthé)



Os narvais foram vistos perto dos fiordes da Ilha Baffin, no Canadá, onde passam o verão, e o Estreito de Davis, entre a ilha e a costa da Groenlândia, nos invernos. (Foto: Marie Auger-Méthé)

Fuente: BBC Brasil

Brindis... por un gallo

Vi esto en el blog de Lázaro González  Cuba Independiente y como me gusto pues me lo traje a casa


BRINDIS...

Un criador de gallinas va al bar local, se sienta al lado de una mujer y pide una copa de champaña.

La mujer comenta:

- ¿Qué tal? Yo también pedí una copa de champaña.

– ¡Qué coincidencia! - Dice el criador.

- Hoy es un día muy especial para mi, así es que estoy celebrando.

– ¡Para mí también, hoy es un día muy especial! - Dice la mujer. - Yo también estoy celebrando.

- ¡Qué coincidencia! - Dice el hombre.

Cuando ellos ‘chocan’ las copas, él complementa:

- ¿Y qué es lo que está celebrando?

– Mi marido y yo veníamos tratando de tener un hijo y hoy mi médico ginecólogo me dijo que estoy embarazada.

– ¡Qué coincidencia! - Dice el hombre...

- Soy criador de gallinas y durante años mis gallinas no eran fértiles. Pero hoy ellas están poniendo huevos fertilizados..

– Eso es estupendo - Dice la mujer.

- ¿Qué hizo para que las gallinas quedaran fértiles?

– Usé un gallo diferente - Dice él.

La mujer sonrió, brinda nuevamente y dice:

- ¡Pero, que coincidencia !!!

Mi imágen del día: La oveja negra


Photograph by Paul Kipping

Fuente: http://photography.nationalgeographic.com/photography/photo-of-the-day
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...