viernes, 6 de mayo de 2011

Un frágil imperio

A partir de pólipos diminutos se formó una maravilla: la Gran Barrera de Arrecifes de Australia. ¿Es posible que acabe desmoronándose?


Por Jennifer S. Holland
Fotografías de David Doubilet


Bajo la superficie del mar del Coral, donde se encuentra la Gran Barrera de arrecifes, los peces loro desgastan la roca con los dientes, los cangrejos cierran violentamente sus pinzas al disputarse los escondites, y un mero de 275 kilos hace pulsar la vejiga natatoria para anunciar su presencia. Tiburones y carángidos pasan como un destello. Los tentáculos de las anémonas tiemblan mecidos por el agua, y peces y camarones diminutos bailan frente a sus refugios. Todo lo que no se puede adherir a algo rígido es arrastrado y zarandeado por cada movimiento del mar.

De los minúsculos pólipos coralinos surgió una maravilla: la Gran Barrera de Arrecifes de Australia. Hasta cuándo podremos admirarla?




«Para mí los arrecifes son lugares para la soledad y la refl exión», dice el científico marino australiano Charlie Veron, que aquí, en la sección norte de la Gran Barrera de Arrecifes, admira un auténtico jardín de corales duros. «Sé que su existencia es frágil y temo por su futuro.»


El peculiar pez Napoleón se cuenta entre las miles de especies del arrecife. Cheilinus undulatus


Amplias franjas de coral, visibles cerca de la costa oriental de Australia, separan la plataforma continental de las aguas más profundas y oscuras de mar abierto.


Las rítmicas corrientes que bañan la bahía Challenger zarandean un banco de borriquetes de bandas diagonales. Estos peces de labios gruesos pertenecientes a la familia de los hemúlidos salen a comer durante la noche, para lo cual buscan invertebrados en el fondo arenoso. Plectorhinchus lineatus


Un tiburón de puntas blancas atraviesa nadando la Great Detached Reef.


La sonrisa de un pez loro de seis bandas revela los potentes instrumentos que posee: unos dientes trituradores que arrancan las algas de las rocas. Aunque a veces son destructivos para los corales individuales, la acción de estos peces es beneficiosa para la colonia. Sin ellos, la proliferación de algas podría sofocar el arrecife. Scarus frenatus


Peces cardenales pasan junto a una tortuga carey que reposa entre plumosos invertebrados llamados hidroides. Capturadas ilegalmente por su caparazón, las tortugas carey están en declive en todo el mundo. Alrededor de 3.000 desovan en  el norte de la Gran Barrera. Eretmochelys imbricata (tortuga); Apogon leptofasciatus (pez); Lytocarpus sp. (hidroide)


Una o dos noches al año después de la luna llena, los inmóviles corales duros como Acropora millepora expulsan todos a la vez sus paquetes de huevos y esperma en una especie de estallido de desove masivo. Una vez asentados, los huevos fecundados pueden originar nuevas colonias.


Unas damiselas verdiazules se refugian en un pequeño bosque de corales duros de la Great Detached Reef. Sobre ellos pasan unos peces fusileros.


Un pez payaso se asoma entre los tentáculos tóxicos de la anémona en la que vive.


Atraído por el olor de un cachalote muerto, un tiburón tigre de tres metros llega al borde del arrecife para darse un atracón de carne que flota a la deriva. Los trozos que no se coma caerán al fondo y alimentarán a los habitantes más pequeños del arrecife. Galeocerdo cuvier


Un pepino de mar de medio metro expulsa miles de óvulos para que se los lleve la corriente. Estos parientes de las estrellas de mar, cubiertos de papilas sensoriales protuberantes, desovan masivamente, lo que aumenta sus probabilidades de éxito reproductivo. Holothuria fuscopunctata

 

Diminutos peces llamados cardenales resplandecen sobre el fondo de una gorgonia, o abanico de mar, en un arrecife del norte. Los tonos encendidos de los corales blandos probablemente advierten de su toxicidad a los visitantes tentados de mordisquear sus ramificaciones. Rhabdamia gracilis (pez); Subergorgia sp. (coral)


Un pez loro rompedor de coral y un mero (arriba) descansan cerca del fondo arenoso.


Varios corales duros, en su mayoría Acropora, compiten por el espacio y la luz del sol frente a la costa de Cairns. Aunque son muy vulnerables a los cambios químicos del mar, estos corales, principales constructores de arrecifes en el Indo-Pacífico, han sobrevivido millones de años.


Las morenas se disputan un escondrijo en la bahía Challenger.


Esta imagen de satélite de la NASA muestra cómo la crecida de un río australiano arrastra gruesas plumas de sedimento (marrones, en el centro) hacia el mar en la zona de Queensland. Las grandes inundaciones de diciembre de 2010 y enero de 2011 enviaron una masa de agua de mala calidad a la zona de la Gran Barrera de Arrecifes. Todavía no se sabe cuáles serán las verdaderas consecuencias, pero la sobredosis de nutrientes procedentes de los abonos podría traducirse en una nociva proliferación de algas, y el sedimento podría bloquear la luz, lo que interrumpiría la fotosíntesis y asfixiaría el coral.


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