martes, 9 de agosto de 2011

El espíritu del bosque


En un bosque lluvioso de la Columbia Británica donde todo está tapizado de musgo, las tuyas gigantes viven mil años y los osos negros nacen con el pelo blanco.

Por Bruce Barcott
Fotografías de Paul Nicklen
Una húmeda mañana de otoño en la costa de la Columbia Británica, una figura sombría se dirige pesadamente hacia la orilla. Un oso negro ha venido a comer. Es la temporada del desove de los salmones, y las co­­rrientes de la isla Gribbell bajan llenas de peces hinchados de huevas. Esta isla es una pequeña porción del Bosque Lluvioso del Gran Oso, en Canadá, uno de los bosques lluviosos templados costeros más grandes del mundo.


Una hembra busca alimento en la copa de un manzano silvestre. Cuando los salmones escasean, os osos de Kermode también comen frutos, raíces o moluscos.


En un bosque lluvioso de la Columbia Británica donde todo está tapizado de musgo, las tuyas gigantes viven mil años y los osos negros nacen con el pelo blanco.


Con un área de distribución que abarca toda la costa septentrional de la Columbia Británica, los osos de Kermode se concentran sobre todo en las islas Princesa Real y Gribbell, donde un petroglifo atestigua una presencia humana secular.


Un banco de salmones (Oncorhynchus gorbuscha) se concentran al pie de una cascada antes de remontar la corriente para desovar en otoño. Los osos negros y los de Kermode acuden al lugar para pescar.


Con un salmón rosado entre los dientes, un macho de cinco años se retira al interior del bosque para abrirle el vientre a su presa y comerse únicamente las huevas. Otros osos devoran los peces enteros, desde la cabeza hasta la cola.


Un oso negro de pelaje blanco se harta de huevas de salmón para acumular grasa antes del invierno. Tal vez el manto blanco del animal, un rasgo recesivo, resulte menos amenazador para los salmones que el pelo negro, lo que quizá dé ventaja a estos osos cuando pescan a la luz del día.


Dos machos adultos se pelean por un buen sitio para pescar. «Las luchas no son frecuentes –dice el guía de fauna Doug Neasloss–. La probabilidad de lesiones graves es alta, por lo que evitan los conflictos siempre que pueden.»


Un oso de Kermode se come un salmón entero, cola incluida. Cuando hay abundancia de pesca, los osos a menudo comen únicamente la cabeza y las huevas del pez.


Un salmón yace en el bosque, abandonado por un oso. Los nutrientes contenidos en el salmón, como el nitrógeno, los fosfatos y el carbono, son absorbidos por el ecosistema y fertilizan los árboles y los musgos, líquenes y algas que crecen en ellos. 


Una madre con dos crías trepa a un manzano silvestre del Pacífico para hacerse con sus frutos ácidos. Los años en que los salmones escasean en otoño, los osos tienen que buscar otras cosas para comer, como bayas, raíces de altramuz y mejillones.


Aunque los osos blancos de Kermode son muy esquivos, este macho joven salió repetidas veces de la espesura para pescar. Los osos comparten su hábitat con lobos, pigargos cabeciblancos y, con mucha cautela, con los grizzlies.

En un bosque donde predominan los árboles de crecimiento secundario, un oso elige para su siesta un musgoso lecho al pie de una tuya gigante del bosque primario. Después de comer, los osos buscan esos lechos para descansar y dormir.


A salvo por ahora, el oso de Kermode de pelo blanco está todavía más protegido desde que el Gobierno de la Columbia Británica ha impuesto una multa de 100.000 dólares canadienses (70.500 euros) por disparar a un oso blanco en cualquier lugar de la provincia.


Con una población de entre 400 y 1.000 ejemplares, los osos de Kermode de pelo blanco deben quizá su supervivencia a la tradición protectora de los pueblos indígenas, que nunca los cazaban ni hablaban de ellos a los tramperos.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...