viernes, 24 de febrero de 2012

Chile: Naturaleza en estado puro por Carlos Solinis Camalich


Mi relación con este país viene desde que me case con mí mujer hace ya unos pocos de años, ya por el año 2005 hice mi primer viaje y sin todavía hacer fotografía de una manera tan intensa como ahora ya alucine con la espectacularidad y diversidad de sus paisajes y esa naturaleza tan exultante en la que vas a una playa de una zona turística y te encuentras en unas rocas a escasos metros de la orilla leones marinos o pingüinos, todo ello aderezado por la simpatía y hospitalidad de sus gentes así como una gastronomía tan deliciosa.


Bueno este segundo viaje en septiembre de este año vino motivado inicialmente por una triste situación familiar acontecida en estos 2 años anteriores y que había requerido un viaje que no se pudo cumplir, por lo que este viaje no es que fuese un viaje exclusivamente fotográfico sino más bien también familiar, pero bueno también nos lo tomamos como unas merecidas vacaciones después de varios años duros. Evidentemente había que cumplir los numerosos compromisos familiares planificados por mi señora, dios nos libre de llevarles las contraria, pero claro en este viaje y ya más metido en este mundo como estamos me lleve todo el armamento bien cargado para aprovechar al máximo cada momento que tuviese la oportunidad de disparar. 
Lo que es evidente que un país con más de 4.000 km de largo y solo 450 km en su lado más ancho no te permite conocerlo en su totalidad en escasos 20 días, tendrías que pegarte meses, ya que te ofrece todo el abanico posible de paisajes, desde el Norte desértico como el desierto de Atacama, en el que menos llueve de todo el mundo, hasta la Antártida, y de esos dos extremos a toda una diversidad de paisajes, playas, ríos, la cordillera, bosques, así como un largo etc .
Como ya comente no tendría muchas posibilidades de hacer fotografía de forma tranquila y relajada como nos gusta a todos, por lo que la idea ya planificada desde España era una “cercana” escapadilla con el amigo Eduardo, esanhueza en Ojo Digital, a solo 3.000 Km de distancia desde Santiago hacía el Sur de Chile cerca de tierra del fuego en la Patagonia Chilena y más concretamente al parque nacional de Las Torres del Paine, por circunstancias solo podríamos estar 3 días por lo que las íbamos aprovechar al máximo y este articulo se centra principalmente en esta zona ya que tiene muchísimas zonas interesantes.



La verdad que Chile tiene un buen sistema aéreo y los billetes si los sacas ida-vuelta no son muy caros, ya que recorrerlo en coche a lo largo es caro y largísimo y lo digo por experiencia propia. Desde la capital a Punta Arenas fueron 3 horas de vuelo, a la llegada ya note el frío de estar tan al sur del planeta y más para un canario, alquilamos un todo terreno, por cierto lo más caro del viaje, ya que dependiendo del tiempo en estas épocas podían estar peligrosas las carreteras e incluso en Las Torres intransitables por la nieve, desde Punta Arenas a Las Torres del Paine pasando por Puerto Natales fueron 4 horas de viaje en coche.


Por todo el camino encontramos numerosos animales, al estar en una especie de pampa encontramos mucho ganado, como ovejas , caballos y vacas, pero también mucho animal salvaje como nandus (especie de avestruz pequeña), guanacos (especie de llama) o tiuques (un ave rapaz) como la que se ve en la foto.


Lo cierto que ya en el camino antes de llegar a la zona de las torres y como siempre me pasa no parábamos de para en todos los sitios que veíamos bonitos como si ese fuese el último lugar que fotografiaríamos por lo que el viaje se hacía mucho más largo, en la imagen uno de los numerosos lagos que rodean el parque “Lago del Toro”, me sorprendió lo azul de sus aguas.


El parque nacional está presidido por unos imponentes picos montañosos conocidos como Los Cuernos del Paine, creo que bien puesto el nombre ya que lo parecen, estos surgen en medio de una planicie, como se puede ver en la foto de la portada, por lo que aun impresionan más, por lo que es difícil no pirar todos los encuadres posibles con estos como protagonistas. Lo más característico para mí de esta zona es la inestabilidad del tiempo, ya que te podías encontrar en un mismo día un cielo totalmente despejado, como el de la foto, y a las pocas horas encapotarse todo y meterse un vientazo con frío.


Ir por el parque es muy fácil, ya que aunque es camino de tierra, está relativamente bien y te lleva fácilmente de un lugar a otro; eso sí, también si quieres llegar a zonas concretas había caminatas de horas. Otra cosa que me impactaba era la cantidad de animales salvajes que veías, desde zorros, aves o caballos sueltos como los de la foto.


La zona no esta muy habitada, con unos cuantos hotelitos y cabañas. Nosotros nos íbamos a quedar inicialmente en Puerto Natales, pero al llegar a Las Torres paramos en un hotel con muy buena pinta y al estar arrancando aun la temporada salió muy bien de precios; era una pasada ya que la ventana de la habitación daba hacías Las Torres, no era ésta que os enseño en la foto… pero, vamos, a nivel fotográfico la verdad que me gusto mucho al verla por el camino y más con esas nubes al atardecer.


Como ya comentaba es fácil ir de un punto a otro del parque, pero las carreteras llegan hasta un punto y el resto son senderos caminado, y por ejemplo, para llegar lo más cerca posible de los Cuernos, hay que pegarse caminatas de varias horas; eso sí, te permite ver bonitos paisajes con esa vegetación típica de las zonas tan extremas, climatológicamente hablando.


Una vez en Las Torres, nos dimos cuenta de que esas típicas fotos de las torres iluminadas por el sol son del amanecer, no del atardecer, lo que hace no conocer los lugares. Pero eso sí, los atardeceres tampoco estaban nada mal. La cabaña-hotel que se ve en la foto estaba en una isla en medio de uno de los lagos del parque. Para llegar a él había una larga pasarela, eso sí, cerrada, porque todavía no era temporada, pero desde la pasarela nos permitió un buen encuadre, la verdad que no debían estar nada mal las vistas desde allí.


Al día siguiente conseguimos, después de una caminata, llegar hasta el lago Nordenskjol justo en la base de los Cuernos. Lo curioso es que salimos del hotel medio nublado, frío y con viento y al medio día cuando llegamos hasta este punto llegamos sin camisa ya que el día se despejo y se quedo sin una gota de viento. Otra cosa que me llamo la atención es que en alguna de las orillas del lago se formaban como playas, eso si mejor no meter el pie.


Hacia el atardecer el tiempo solía empeorar, y por lo menos en los pocos días que estuvimos, se solía poner bastante encapotado, aunque a nivel fotográfico esas nubes tormentosas aportaban mucho. Por estas fechas sorprendía la poca gente que había por el entorno, te encontrabas totalmente solo ante tal inmensidad.


Por la parte norte del parque había numerosas manadas de guanacos, una especie de llama, algunas muy numerosas, y en estas ocasiones agradecía el contar con mi pesado Sigma 50-500 mm ya que, si bien los animales salvajes no salían corriendo como locos, si mantenían una prudencial distancia.


En está zona el viento suele soplar con mucha intensidad, lo que acentúa aun más la sensación de frio. El día de está foto comenzamos con algo de nubes, viento y frio, pasamos por que se despejará totalmente, con un sol que rajaba las piedras y nada de viento, a nublarse completamente por la tarde, aunque con la fortuna de que también se quedó sin nada de viento, la verdad que cuando estaba en esa orilla del lago no me podía creer estar ante semejante reflejo, una de esas fotos que siempre deseas capturar para ti.


El último día teníamos intención de ir a ver el glaciar Grey pero lamentablemente el día amaneció súper desapacible; el viento creo que rondaba los 40 nudos, estaba muy encapotado y empezaba a lloviznar, por lo que optamos por irnos hacia Puerto Natales, ya que se veía algo de luz. Esta foto la hicimos por la parte norte de las torres; el viento en la cima de esa montaña era impresionante y lo que más me gusto de esta foto era ver como el estrato retorcido del primer plano llegaba hasta las otras cimas.


En la salida norte hacia Puerto Natales se encontraba Cascada del Río Paine, el corte en la tierra era magnifico y la cascada tenía un aspecto genial. La pena es que ya llegamos cuando empezaba a llover y nos dio tiempo a hacer está foto y salir corriendo. La zona tiene varios saltos de agua muy vistosos.


Ya en Puerto Natales, vi uno de esos viejos embarcaderos destartalados y, en vista del huracán que había, saqué el Lee Big stopper de 10 pasos para hacer una larga exposición y de está manera conseguir un agua aplanada y unas nubes en fuga. Es muy recomendable llevar este tipo de filtros a los viajes, ya que te permite hacer fotos interesantes en malas condiciones meteorológicas o de luz. Además, le dedico está foto a Big stopper, ya que a los pocos días me lo cargue al sentarme encima de él.


Mi etapa en Las Torres fue breve, pero por lo menos me queda el consuelo de que volveré, aunque con más tiempo. Eso sí, en el viaje que hicimos de vuelta otra vez hacía el sur, hacia la zona de Puerto Montt, nos encontramos con hermosos paisajes, muy distintos a los otros y en está foto puede coger un intenso amanecer con niebla por la Región de la Araucanía. Fueron 300 km de zonas de niebla.


Ya en la región de Los Lagos en la zona de Puerto Montt y más en concreto en Contao, hogar de Eduardo, nos encontramos en plenas Fiestas Patrias con hermosos paisajes y buenos asados, la vegetación frondosa y espesa, en una zona conocida por su cultivos marinos como los de machas o el salmón y unos mejillones descomunales. Toda esa zona se caracteriza por una cantidad enorme y variada de mariscos, todos tamaño XL.


Aquí mi hijo Carlos está probando la frescura del marisco.


Otra visita obligada por temas familiares era la zona de Concepción, donde se situó el epicentro del nefasto terremoto que asolo Chile en 2010. Este lugar, como todo Chile, es muy bonito, con numerosos bosques, ya que la zona se dedica de forma importante a la industria maderera, es decir, mantiene plantaciones de árboles que cortan y plantan. Yo guardé en mi retina esas playas, en las que la vegetación llega hasta el mar y hay abundante vida animal que habita en ella. En la foto podemos ver uno de los numerosos pelícanos que recorren la costa en La Playa El Morro en Tome.


En este rinconcito en Playa Burca, por la costa de Dichato, una de las zonas más devastadas por el tsunami posterior al terremoto, encontré una costa salvaje, con la vegetación casi dentro del mar, rocas labradas por el mar, árboles caídos y algas de colores muy vivos.


Ya en la playa de Cobquecura, en la zona de roquerío, se emplazaba esa enorme roca con una gran cantidad de leones marinos y a su alrededor muchísimas aves rondándolos, y todo ello acompañado de un mar enorme. La costa chilena no es cosa de niños, ya que llega toda la fuerza de las tormentas antárticas.


La cabra tira al monte y no pude contenerme en acercarme al mar y pillar ese imponente mar en acción en la playa de la iglesia. En Cobquecura, me recordaban que se estimaba que el epicentro se localizó a escasos metros de esta playa, nada más (y nada menos) que 8,8 en la escala de Richter ¡Fuerza Chile!


Ese atardecer fue mi último, apure hasta última hora, con la patas del trípode bien clavadas, y agarraba con fuerza el trípode ya que las olas estaban potentes.
Como creo que a todos nos pasa al final parecen pocos días y la verdad que han quedado muchos sitios por ver, lo bueno es que volveré y podré seguir disfrutando de este hermosos país.
Me gustaría dedicárselo a mi mujer Marcela, mi hijo Carlos, mi entrañable amigo Eduardo, Anita y Bianco.

Carlos Solinis Camalich


Fuente: Ojo Digital
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