sábado, 4 de agosto de 2012

Venecia. Una ciudad en el mar (de JRguez)

por frivera


Venecia ya me sorprendió desde el aire, parecía que el avión iba a amerizar y no a aterrizar, solo se veía agua allá abajo, al fin llegamos a tierra, una corta carretera nos conduce a un embarcadero y a partir de ahí, todo agua, agua hasta en las paredes, siete días en agua, omnipresente agua, y todo versa sobre el agua, la ciudad se hunde, la ciudad se deteriora, ¿pero hasta cuándo? Hay ideas, proyectos y hasta algún despropósito para detener este lento pero imparable envejecimiento.

Posiblemente en un futuro, esperemos que muy lejano, las góndolas se conviertan en pequeños submarinos para mostrar a los turistas una ciudad sumergida. Pero no seamos pesimistas y disfrutemos ahora de la ciudad de los canales, ciudad construida sobre 118 islas en una superficie , aproximadamente de 550 Kms2 de los cuales solo un 8% es tierra, cuenta con 354 puentes para poder transitar de unos lugares a otros. Venecia se presenta impresionante antes de la llegada al desembarcadero, mostrando la Plaza San Marcos, el Palacio Ducal, el Campanille y la basílica de San Marcos.


Plaza de San Marcos

La mítica plaza de San Marcos se presenta luminosa en esta mañana de agosto, plena de gente ansiosa por ver y conocer esos rincones misteriosos de la ciudad, los escenarios de, Muerte en Venecia o por donde anduvo el famoso Mercader. Esta plaza, centro neurálgico de Venecia, rodeada de magníficas edificaciones como: las Procuradurias, vieja y nueva, hoy día ocupadas por establecimientos de renombre como el Caffe Florian o el Gran Caffe Quadri, el Palacio Ducal y Basílica de San Marco, también se encuentra el museo Correr, el cual merece una detenida visita para disfrutar de la bellezas de sus obras de arte.

  
Torre dell´Orologio

Quedamos en este punto, Torre del Reloj junto a la Basílica, y de San Marco, y aprovechando que estamos al lado del Palacio Ducal seguimos nuestro periplo veneciano buscando por donde entrar al mismo, pero antes hagamos una pequeña reseña sobre este magnífico reloj. Data del año 1499, restaurado en numerosas ocasiones pero en funcionamiento, posee un muy sofisticado con varias esferas, donde además de indicar las horas, indica las fases lunares y signos del zodiaco. Seguro que en su época esto era tecnología punta en construcción de relojes. Aún hoy, sigue siendo el reloj más importante de Venecia.


Patio interior, Escaleras de los Gigantes

El Palacio Ducal es un edificio gótico situado en la misma plaza de San Marcos, Fue residencia de los Dux, sede del gobierno, de la corte de justicia y prisión, hoy diríamos, “TODO EN UNO” Es un edificio suntuoso con multitud de estatuas y ornamentación al gusto de la época y donde se ponía de manifiesto el poderío de la República de Venecia tanto económico como militar. El interior aún conserva parte de las estancias originales con ricas colecciones de pintura, como es normal en estos lugares, prohibido fotos, y como la vigilancia al respecto es bastante estricta, no queda más consuelo que hacerlas en este magnífico patio ante estas impresionantes escaleras.


Ponte dei Sospiri.

Ya dentro de palacio, no que más remedio que hacer una visita a los lúgubres calabozos, una galería de pequeñas y oscura estancias donde los condenados penaban y pagaban caro sus errores, a través de pasillos secretos, se pasaba por puente de los suspiros a las citadas celdas. Se cuenta que el famoso aventurero en conquistas amorosas, que además era escritor, diplomático y agente secreto de la república veneciana, Giacomo Girolamo Casanova, estuvo preso en una de estas celdas, pero logró escapar gracias a la ayuda de algunas damas influyentes dentro de la corte. También cuenta la historia, que el nombre, puente de los suspiros, viene de la época en que por allí cuando pasaban los reos se paraban para ver por última vez el cielo y el mar de Venecia, y en ello se les iba un profundo suspiro.


Ponte Rialto.

Después de tantas maquiavélicas y penosas historias, lo que más apetece es salir a la calle para respirar aire fresco y ver el cielo y mar de Venecia. Después de reponer fuerzas en un “ristorante” de la zona, lo que más pide el cuerpo es subir a un “vaporetto” y dirigirse al famoso puente de Rialto, además de admirar sus espléndidas vistas del Gran Canal, ver el trasiego de turistas y todo tipo de embarcaciones, incluidas las típicas góndolas, podemos visitar un surtido mercado con productos mediterráneos, todo ello constituye un espectáculo increíble, lleno de vida y movimiento, porque aunque el escenario es el mismo, el cambio de actores es continuo, lo que vemos en un momento, minutos después es distinto. Como amante de la historia que soy, no puedo dejar pasar el momento para reseñar unos datos históricos sobre el puente. Fue construido entre 1588 y 1591, por Antonio da Ponte basado en el diseño de un puente de madera existente anteriormente.


Gran Canal.

Estando en Rialto lo más práctico es recorrer el Gran Canal, o “il Canalazzo” como lo llaman los venecianos, de punta a punta, sus casi 4 Kms de longitud, de entre 30 a 70 metros de ancho y una profundidad máxima de unos 5 metros, lo más económico, aún siendo caro, es subir al “vaporetto” y descubrir esta preciosa vía fluvial, plagada de viejos palacios, unos doscientos, aproximadamente, rincones insólitos y ver adentrarse pequeños y recovecos canales con sus pequeños puentes. Lo que más sorprende es ver surgir una ciudad del agua, como si fuera una ficción, pero no, es real. También surgen las preguntas, ¿porqué y como se edificó? ¿cómo se mantiene en pie a pesar de tanta humedad?


Gran Canal desde Rialto a Ferrovia.

El Gran Canal divide a Venecia en dos partes y es la principal avenida fluvial. Desde Rialto se puede disfrutar de unas panorámicas espectaculares, siguiendo esta parte del se llega al Ferrovia y puente de la Libertad, más adecuado no puede ser este nombre, por donde se llega a tierra firme y sentirse seguro.


Gran Canal desde Rialto a San Marcos.

La panorámica que se observa desde esta parte, y más si es al atardecer, es para quedar extasiado, el tiempo se ralentiza y se viven unos momentos especiales, este tramo del canal nos lleva hasta San Marcos, en su recorrido podemos encontrar iglesias y museos muy interesantes como es la Galería dll´Accademia o San Giorgio.


Gran Canal desde el puente dell´Accademia.

Desde este puente las vistas del gran Canal son excelentes, sobre todo se tiene la oportunidad de tomar las fotografías al atardecer, pues la luz en esos momentos suele ser buena. Por esta parte el canal se ensancha hasta confluir con el canal de la Giudecca.



Por el Gran Canal.

Fotográficamente hablando, el gran Canal da mucho juego, creo que es bastante fotogénico, recodos, embarcaderos además de sus palacios, todos son puntos singulares, es difícil bajar la cámara y no parar de hacer fotos, se encuentran motivos interesantes a cada paso, sobre todo las góndolas con su especial atractivo.


Paseo en góndola

Es el momento de apartarse del “Canalazzo” subir a una góndola, únicas embarcaciones que pueden circular por estos lugares, y recorrer los pequeños y estrechos canales, solo se oye el batir el remo del gondolero en el agua, son momentos de paz y silencio. Las paredes de las casas quedan cerca, tan cerca que se pueden tocar, también se puede observar claramente el deterioro de esas paredes, de como el nivel del agua ha subido en los últimos años, porque aún con la marea baja, los peldaños de las escaleras que en principio estaban a nivel de agua, ahora quedan cubiertos.




Puentes sobre los canales.

Seguimos nuestro recorrido por las pequeñas calles de agua, pasando bajos algunos de los 354 puentes que cruzan los canales de Venecia, puentes cargados de historia, los hay de todas las formas y materias, de piedra, madera o hierro, a veces combinando los dos elementos. Construidos de forma más o menos artística, su función desde luego que es vital y útil para la ciudad.


La Fenice.

Con el deseo de perder de vista por unas horas tanta agua, lo mejor es dirigirse al Campo de San Fantin para ver el teatro lírico de la Fenice, desde fuera no parece ostentoso, una fachada blanca con esculturas y en una pequeña plaza. Lo espectacular está en el interior, escenario, palcos y butacas, todo una autentica obra de arte. Buen, ahora un poquito de historia. En 1774 el teatro San Benedetto fue destruido por un incendio, en su lugar se edificó el actual, La Fenice, cual ave fénix que resurge de sus cenizas. Empezó a construirse en 1790 inaugurándose en 1792. Por él han pasado compositores de la talla de Rossini o Bellini, estrenando obras como, La Traviata, Rigoletto o Simón Boccanegra. En 1996, otro incendio provocado destruyó nuevamente La Fenice, pero volvió a resurgir de sus cenizas. En 2003 se reabrió de nuevo para lucir su mágico esplendor.


Desde arriba.

A estas alturas del viaje se tienen ganas de elevarse un poco del suelo, sea agua o asfalto, y hacer una fotografía en la que el líquido elemento no esté presente, es casi imposible, mires por donde mires aparecen canales llenos de agua, pero al menos desde este punto se consigue una perspectiva diferente viendo los tejados de Venecia, también se siente el deseo de escapar del bullicio diario de la ciudad, nuevamente al “vaporetto” para poner rumbo a las islas cercanas, poco antes del mediodía recalamos en Burano.



Burano.

Burano, la ciudad de las casas coloreadas, además de este detalle, destaca la iglesia de San Martino con su campanario inclinado, en Italia, los campanarios inclinados son multitud. El pueblo es pequeño y recoleto, es una Venecia en miniatura, es encantador pasear por sus pequeñas aceras, cruzar los pequeños puentes sobre los pequeños canales. Como Murano está cerca, pues hasta aquí llega el preciado vidrio que se vende en todas las tiendas de recuerdos.
Juan Rodriguez
Fuente: Ojo Digital 
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